¿Es posible tener dolor de dientes por nervios o estrés, y cómo quitarlo?

Clínicas Den - ¿Es posible tener dolor de dientes por nervios o estrés, y cómo quitarlo?

Vivimos a un ritmo acelerado, entre exigencias laborales, preocupaciones económicas y una sobrecarga diaria que acaba pasando factura al cuerpo.

El estrés no suele provocar por sí solo una lesión dentro de un diente sano. Sin embargo, puede activar o agravar respuestas físicas que terminan causando dolor.

Así, una época de nervios puede avivar el apretamiento dental, aumentar la tensión de los músculos mandibulares o agravar un problema previo de la articulación temporomandibular.

Es por esto que el dolor de dientes por nervios o estrés es una realidad muy frecuente en nuestra consulta.

Aquí te explicamos por qué ocurre, cómo reconocer las señales antes de que vayan a más y qué se puede hacer para que tu boca deje de cargar con los nervios o el estrés que arrastras.

¿Por qué el estrés provoca dolor en los dientes?


Ante una situación de tensión, el cuerpo reacciona. Los músculos se contraen, el descanso empeora y aparecen gestos involuntarios que pasan desapercibidos.

Uno de los más habituales es apretar los dientes o mantener la mandíbula rígida durante demasiado tiempo.

Cuando ese gesto se repite, hablamos de bruxismo. La fuerza que ejerce la mandíbula llega a superar hasta seis veces la que usamos al masticar, por lo que dientes, músculos y articulaciones soportan una carga para la que no están preparados.

El bruxismo puede aparecer durante el sueño o mientras estamos despiertos.

De hecho, el Consejo General de Dentistas de España señala que el bruxismo y los trastornos de la ATM son frecuentes en personas con niveles elevados de ansiedad y estrés. Por eso, cuando existe dolor o tensión mandibular, también recomienda comprobar si hay desgaste dental y valorar el estado de la articulación temporomandibular.

Durante el sueño, la actividad de los músculos masticatorios se relaciona con pequeñas activaciones del sistema nervioso y con distintos factores, entre ellos el estrés, la calidad del descanso o algunos trastornos del sueño. Por eso algunas personas se levantan con dolor, rigidez o sensación de cansancio en la cara.

Durante el día, el apretamiento suele aparecer en momentos que exigen concentración, esfuerzo o presión. Mientras respondes correos, conduces o intentas llegar a todo, puedes llevar un buen rato tensando la mandíbula sin darte cuenta.

Si este patrón se repite durante horas o noches, los músculos de la masticación se sobrecargan y los dientes reciben una presión constante. Ahí pueden aparecer dolor, sensibilidad, cefaleas y tensión mandibular.

Piensa en el estrés como una olla a presión. La tensión del trabajo, las facturas, el ritmo que no para, todo eso se va acumulando y tiene que salir por algún lado. Muchas veces su vía de escape es apretar o rechinar la mandíbula.

Señales de que el estrés y los nervios están afectando a tu boca


El dolor dental por estrés no se presenta igual en todas las personas. Puede sentirse como una presión difusa, una molestia al morder, sensibilidad o un dolor que parece concentrarse en una zona, aunque el origen sea otro.

Si te reconoces en alguna de estas señales, tu boca podría estar avisándote:

  • Tensión o dolor en la mandíbula, sobre todo al despertar o después de una jornada exigente.
  • Fatiga muscular en la cara, el cuello o los hombros, como si hubieras estado masticando durante horas.
  • Dolores de cabeza frecuentes, en especial por las mañanas o alrededor de las sienes.
  • Sensibilidad dental sin una causa visible, una vez descartadas caries, fisuras o infecciones.
  • Desgaste dental en la superficie de los dientes, que pueden verse más planos, cortos o irregulares.
  • Encías irritadas o inflamadas durante etapas de mayor presión. El estrés puede coincidir con estos cambios, pero el sangrado debe revisarse para descartar gingivitis o periodontitis.
  • Dificultad para abrir la boca, rigidez o sensación de bloqueo.
  • Chasquidos acompañados de dolor o limitación al mover la mandíbula.
  • Dolor cerca del oído, aunque no exista una infección auditiva.
  • Marcas de mordedura en la lengua o en el interior de las mejillas.
  • Sensación de que los dientes encajan de forma distinta al levantarte o de que una pieza recibe demasiada presión al morder.
  • Boca seca, llagas o cambios en la rutina de higiene durante etapas de agotamiento emocional.
  • Cambio en los rasgos faciales. La tensión constante de la mandíbula puede agrandar los músculos faciales y modificar la forma del rostro, provocando en algunos casos el llamado «efecto de cara cuadrada».

Ninguna de estas señales confirma por sí sola que el estrés sea la causa. El diagnóstico requiere revisar los dientes, la musculatura, la mordida y la articulación temporomandibular.

Principales causas del dolor de dientes por estrés o nervios


El estrés no duele, pero sí sus consecuencias. Aquí la clave está en encontrar el origen.

Bruxismo

Es la causa más habitual.

Cuando la carga supera la capacidad de adaptación de los tejidos, pueden aparecer desgaste, sensibilidad, pequeñas fisuras, cefaleas y dolor mandibular. También pueden dañarse empastes, coronas u otras restauraciones.

Como hemos dicho, el bruxismo puede ser nocturno, mientras duermes y sin ningún control consciente, o diurno, ese apretamiento silencioso que aparece mientras trabajas, conduces o te concentras en una tarea exigente.

No todas las personas que aprietan desarrollan los mismos problemas. La frecuencia, la intensidad, la calidad del sueño y el estado previo de los dientes, músculos y articulaciones influyen en sus consecuencias.

Como muchas veces ocurre sin que la persona lo perciba, el diagnóstico puede retrasarse hasta que aparecen dolor, desgaste o daños en las restauraciones.

Trastornos de la articulación temporomandibular (ATM)

La articulación temporomandibular es como una bisagra que conecta la mandíbula con el cráneo, justo delante del oído. Trabaja cada vez que hablas, masticas o bostezas. La sobrecarga muscular y ciertos patrones de movimiento pueden irritarla o agravar un trastorno previo.

Los trastornos temporomandibulares afectan a la articulación, los músculos que la rodean o ambas estructuras.

Ahí aparecen los chasquidos al abrir la boca, la dificultad para abrirla del todo, el dolor delante del oído e incluso mareos.

Bruxismo y ATM van muchas veces de la mano, aunque no siempre. No todo el que aprieta desarrolla un problema de articulación, y por eso cada caso necesita su propio estudio.

Sobrecarga muscular y dolor referido

Los músculos temporales y maseteros trabajan cada vez que masticas o mueves la mandíbula. Si permanecen contraídos durante largos periodos, terminan fatigados y pueden desarrollar puntos dolorosos.

Esa sobrecarga genera dolor en la cara, las sienes, el cuello e incluso alrededor de los dientes. Se trata de dolor referido: la molestia se percibe en una pieza o varias, aunque el origen esté en la musculatura.

Por eso algunas personas sienten que les duele media boca y no saben señalar un solo diente. El foco se encuentra en la musculatura, no necesariamente en el interior de la pieza.

Un descanso de mala calidad, el consumo elevado de cafeína, alcohol o tabaco, algunos medicamentos y ciertos trastornos respiratorios del sueño pueden influir o agravar el cuadro. La mordida también debe valorarse, aunque una maloclusión no explica por sí sola el bruxismo.

Si el apretamiento nocturno coincide con ronquidos intensos, pausas respiratorias, sueño poco reparador o somnolencia durante el día, conviene comentarlo en consulta. Puede ser necesario estudiar la calidad del sueño.

Desgaste y sensibilidad dental

El roce repetido y la presión excesiva pueden contribuir al desgaste del esmalte, la capa externa que protege el diente.

Cuando el desgaste avanza, la dentina queda más expuesta. A partir de ahí, el frío, el calor, los alimentos dulces o incluso el aire provocan sensibilidad.

Los dientes también adquieren un aspecto más plano, corto o amarillento. No obstante, el desgaste por sí solo no confirma que exista bruxismo activo. El dentista necesita valorar el conjunto de signos y síntomas.

Cambios en los hábitos durante periodos de estrés

Durante etapas complicadas, algunas personas comen más alimentos azucarados, picotean entre horas o descuidan el cepillado nocturno.

Estos malos hábitos sumados al estrés aumentan el riesgo de caries e inflamación de las encías y deterioran poco a poco la salud bucodental.

Tratamientos para aliviar el dolor por nervios y estrés


Tratamientos por dolor de dientes por nervios

El tratamiento se plantea desde varios frentes: aliviar el dolor, proteger las estructuras afectadas y actuar sobre los factores que originan el problema.

El primer paso será realizar un diagnóstico completo para localizar el origen del dolor. El especialista revisará el estado del esmalte y las restauraciones, buscará posibles caries, fisuras o infecciones y comprobará si existen zonas de desgaste o sensibilidad al frío, al calor o a la presión.

También valorará la tensión de los músculos faciales, el movimiento de la mandíbula, el funcionamiento de la articulación temporomandibular y la forma en la que encajan los dientes.

Esta valoración nos dirá si el dolor procede de una pieza dental o está relacionado con el bruxismo, la sobrecarga muscular o un trastorno de la ATM.

Férula de descarga

Una férula a medida, hecha a partir de un molde exacto de tu boca, se coloca por la noche y amortigua la fuerza del apretamiento. Protege el esmalte y relaja la musculatura. No soluciona el bruxismo, pero frena su daño mientras se trabaja el origen.

Fisioterapia y ejercicios de relajación

Trabajar la musculatura de la mandíbula, el cuello y los hombros ayuda a soltar la tensión acumulada y a reducir el dolor.

Las técnicas de relajación y la autoobservación, aprender a notar cuándo aprietas durante el día para dejar de hacerlo, dan muy buenos resultados.

Gestión del estrés

Dormir mejor, hacer ejercicio, moderar la cafeína y, si hace falta, buscar apoyo psicológico. Atacar la fuente del problema es lo que evita que todo vuelva a empezar.

Corrección de la mordida

Cuando hay una maloclusión de fondo, reequilibrar la mordida alivia la carga sobre la articulación.

En Clínicas Den estudiamos cómo se mueve tu mandíbula en tiempo real con el sistema Modjaw 4D. Este registro dinámico complementa la exploración clínica y ayuda a analizar los movimientos, los contactos y la función mandibular para diseñar un plan adaptado a tu caso.

Tratar el daño dental o los problemas funcionales

Si la sobrecarga ha desgastado, fracturado o debilitado los dientes, puede ser necesario restaurarlos una vez controlados los factores que provocan el daño.

Según el caso, el tratamiento incluye reconstrucciones, coronas, rehabilitación oral u otras soluciones. Cuando existe un problema de mordida, el equipo valorará si requiere un abordaje específico.

La decisión debe tomarse después de estudiar la causa y estabilizar la situación para evitar que las nuevas restauraciones vuelvan a sufrir la misma sobrecarga.

Dolor de dientes por nervios: ¿qué tomar?


No existe un medicamento específico para el dolor dental causado por estrés.

Los analgésicos de uso habitual alivian la molestia durante un periodo corto, pero no corrigen el bruxismo, el desgaste ni una alteración de la ATM.

Antes de tomar cualquier fármaco, consulta con un profesional sanitario. Algunos antiinflamatorios presentan contraindicaciones y no resultan adecuados para todas las personas.

Además, mantener el dolor silenciado puede ocultar una caries, una infección o una fisura. Si la molestia persiste, pide una revisión con tu dentista.

Conoce el testimonio de Carlos


Carlos acudió a nuestra clínica después de años de mareos, dolores de cabeza, problemas de mordida y dificultad para masticar. Tras estudiar el funcionamiento de su mandíbula, nuestro equipo diseñó un tratamiento integral adaptado a su caso.

En este testimonio cuenta cómo consiguió reducir sus molestias, recuperar una mordida más equilibrada y volver a sentirse bien en su trabajo y su vida diaria.

Su experiencia muestra que el bruxismo y los trastornos de la ATM llegan a causar síntomas que van más allá de los dientes. Sin embargo, cada caso tiene un origen distinto y requiere un diagnóstico personalizado.

Preguntas frecuentes

¿Cómo diferenciar el dolor de dientes por nervios del de caries?

El dolor de caries suele localizarse en un diente concreto y responde a estímulos claros, como el frío, el calor o el dulce. El dolor por nervios es más difuso: afecta a varias piezas a la vez, se acompaña de tensión en la mandíbula, dolor de cabeza o de cuello, y aparece o empeora en las épocas de estrés. La única forma de confirmarlo es con una revisión.

¿El estrés puede causar bruxismo y dolor dental?

El estrés es uno de los factores asociados al bruxismo, sobre todo al apretamiento durante el día. También llega a empeorar la tensión muscular y las molestias de la ATM.

Aun así, el bruxismo tiene un origen multifactorial. La calidad del sueño, ciertos medicamentos, los estimulantes, el alcohol, el tabaco y algunos problemas respiratorios también influyen.

¿El dolor de dientes por nervios puede afectar a otras partes?

Sí. El bruxismo y los trastornos de la ATM pueden acompañarse de cefaleas, molestias cerca del oído, rigidez en el cuello y los hombros y fatiga facial. Algunas personas refieren mareo, aunque conviene valorar otras posibles causas. Por eso es importante estudiar el cuadro completo y no centrarse únicamente en el diente que duele.

Tu boca no tiene por qué cargar con todo

El dolor de dientes por nervios no es algo con lo que tengas que aprender a vivir. Tiene una causa concreta y, sobre todo, tiene solución. Lo importante es detectarlo cuanto antes.

¿Crees que el estrés o los nervios están detrás de tu dolor de dientes?

Pide cita en Clínicas Den para valorar tu caso. Somos especialistas en bruxismo y trastornos de la articulación temporomandibular y podemos ayudarte a encontrar el origen de la molestia y el tratamiento que mejor se adapte a ti.

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Dr. Pablo Rial Serodio

El doctor Pablo Rial (n.º de colegiado 1907), es el Director Médico de Clínica Dental Den en Barcelona y de COI Clínica Dental Granollers. El doctor Pablo Rial Serodio cuenta con más de 30 años de experiencia, es miembro de la Sociedad Española de Ortodoncia y se ha especializado en Rehabilitación Oral e implantología Dental. Es diplomado en Oclusión Funcional por la Fundación Roth – Williams International y diplomado en Ortodoncia por la Fundación Internacional Gnathos. Además, posee un Postgrado en Bioestética por el Orthognathic Bioesthetic Institute, un título superior para dirigir instalaciones de Radiodiagnóstico (UTPR) y un Máster en Dirección de Servicios Integrados de Salud por ESADE Business School.

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