Se me mueve un diente definitivo ¿Por qué ocurre y qué puedo hacer? ¿Se me va a caer?

Clínicas Den - Se me mueve un diente definitivo ¿Por qué ocurre y qué puedo hacer? ¿Se me va a caer?

Soñar que se te caen los dientes es una de esas pesadillas que dejan mal cuerpo. Y, cuando un día notas que uno empieza a aflojarse, es normal pensar que el mal sueño se acerca demasiado a la realidad.

Lo primero que se te pasa por la cabeza es que vas a perderlo. Pero notar movimiento en una pieza no implica siempre que vaya a caerse. Hay varias causas detrás, y muchas tienen solución si se detectan a tiempo.

Una pieza que empieza a aflojarse por inflamación de la encía puede volver a fijarse cuando se trata el origen del problema. Otra que se descoloca tras un golpe puede recuperarse y estabilizarse.

Lo que no conviene es ignorar la señal ni esperar a ver si se arregla sola. Ahí sí aumenta el riesgo de perderla.

Sigue leyendo, que te explicamos por qué se afloja un diente en un adulto, qué hacer desde el momento en que lo notas y qué tratamientos existen para frenarlo y salvarlo.

¿Por qué se me mueve un diente?


Un diente definitivo se sujeta al hueso mediante el ligamento periodontal, una especie de red de fibras que lo amortigua y lo mantiene firme en su sitio. Cuando ese soporte se debilita, el diente empieza a moverse.

Las causas de ese debilitamiento pueden ser varias:

Reabsorción ósea

El hueso necesita el estímulo de la masticación para mantenerse fuerte.

La reabsorción ósea aparece a menudo tras la extracción de una pieza que no se ha repuesto. La zona deja de recibir carga al masticar y, en pocos meses, el hueso se va consumiendo. Los dientes que rodean ese hueco pierden soporte y se inclinan o se aflojan.

Otras veces el origen es una prótesis removible mal ajustada que apoya sobre la encía sin transmitir bien la fuerza al hueso, o procesos sistémicos como la osteoporosis, que reducen la densidad ósea en todo el organismo.

Enfermedad periodontal

Es la causa más frecuente de movilidad dental en adultos.

La acumulación de placa y sarro inflama la encía y, si no se frena, la infección avanza hacia el hueso que sujeta el diente. Es lo que se conoce como periodontitis.

A medida que el hueso se destruye, la pieza pierde agarre. Suele venir acompañado de encías que sangran al cepillarte, enrojecidas o retraídas, y de mal aliento. Si además te duele al masticar, es una señal clara para acudir cuanto antes al dentista.

Un golpe o traumatismo

Una caída, un impacto deportivo o un accidente pueden dañar el ligamento que sujeta el diente aunque por fuera no se aprecie ninguna rotura. La pieza queda algo floja durante unos días y, en muchos casos, vuelve a fijarse solo si se cuida bien la zona.

Cuando el golpe ha sido fuerte o la corona queda fracturada, la valoración del especialista es urgente. Cuanto antes se estabilice, más probabilidades hay de conservarla.

Bruxismo

Apretar y rechinar los dientes, sobre todo de noche, somete a los dientes a una fuerza para la que no están preparados. Esa presión continuada desgasta el esmalte, fatiga el ligamento y, con el tiempo, los afloja.

El bruxismo suele venir de la mano de tensión en la mandíbula y de trastornos en la articulación temporomandibular.

Una mordida mal ajustada

Cuando los dientes no encajan como deberían, algunas piezas reciben más fuerza de la que les toca al masticar. Esa sobrecarga repetida termina aflojando al más castigado.

Los problemas de oclusión dental son una causa que a menudo pasa inadvertida, porque no duele hasta que la pieza ya baila.

Ortodoncia en curso

Si llevas brackets o alineadores, una ligera movilidad es esperable y forma parte del tratamiento.

El aparato desplaza las piezas a su nueva posición y los dientes se sienten algo flojos durante un tiempo.

No es un problema, sino la señal de que el tratamiento de ortodoncia está haciendo su trabajo.

Medicamentos y cambios sistémicos u hormonales

Algunos tratamientos médicos y ciertas etapas vitales alteran el equilibrio del hueso y la encía, y eso termina notándose en los dientes.

Entre los medicamentos más implicados están los corticoides en uso prolongado, los antiepilépticos como la fenitoína (que inflama la encía), los bifosfonatos indicados en osteoporosis y procesos oncológicos, y los inmunosupresores.

En el lado hormonal y sistémico hay que vigilar el embarazo y la menopausia, porque los cambios hormonales alteran la respuesta de la encía y la densidad del hueso, además de la diabetes mal controlada y la osteoporosis.

Todos esos factores debilitan el soporte de la pieza y aceleran cualquier proceso periodontal en marcha.

¿Qué hacer si se te mueve un diente?


Desde el momento en que notas la movilidad y hasta que te ve el dentista, hay algunas cosas que ayudan y otras que conviene evitar.

No toques ni fuerces el diente

Es tentador comprobar cada poco cuánto se mueve con el dedo o con la lengua, pero esa presión repetida solo empeora la situación y puede acelerar el aflojamiento.

Mastica por el lado contrario

Dale descanso a la zona y evita alimentos duros o pegajosos que tiren de la pieza.

Mantén una higiene suave

Cepíllate con cuidado para no irritar la encía ni provocar más sangrado, pero sin dejar de limpiar la zona.

Y lo más importante: pide cita con tu dentista cuanto antes

Solo una valoración profesional puede decir por qué se te mueve el diente y qué tratamiento necesita. 

Si la causa es un golpe reciente, no esperes. Acude el mismo día, porque las primeras horas son decisivas para salvar la pieza.

Tratamientos para adultos para solucionar la movilidad dental


No hay un único tratamiento para un diente que se mueve.

La solución depende de la causa, de cuánto se mueva la pieza y del estado del hueso que la sujeta. Por eso, antes de plantear nada, es necesario un estudio individual.

Para ese diagnóstico usamos tecnología propia.

El escáner intraoral 3D toma una réplica digital exacta de tu boca en minutos, y el CBCT CS 9600 nos muestra en qué estado está el hueso que rodea la raíz y cuánto soporte le queda al diente. Con esa información sabemos qué opción tiene más sentido en tu caso.

Limpieza profunda: raspado y alisado radicular

Cuando la movilidad viene de la enfermedad periodontal, el primer paso es eliminar la causa.

El curetaje o raspado y alisado radicular limpia el sarro y las bacterias que se acumulan por debajo de la encía, en las bolsas periodontales que el cepillo no alcanza.

Al frenar la infección, la encía vuelve a fijarse y el diente recupera parte de su estabilidad.

Cirugía periodontal y regeneración ósea

Si la periodontitis está muy avanzada y ha destruido buena parte del hueso, el raspado se queda corto.

La cirugía periodontal permite limpiar a fondo las zonas más profundas y, cuando es posible, regenerar el hueso perdido para devolverle soporte a la pieza. Es un paso más, indicado en los casos en que la reabsorción del hueso ya es importante.

Ferulización del diente

La ferulización une el diente que se mueve a las piezas vecinas, que están firmes, mediante una pequeña férula de resina o un alambre fino.

Así se reparte la fuerza de la mordida y el diente afectado queda sujeto mientras se recupera. Es una solución muy útil tras un golpe o cuando la movilidad es leve y reversible.

Puede ser temporal o permanente. 

La temporal se retira cuando la pieza vuelve a estabilizarse y se usa sobre todo tras un golpe o en aflojamientos leves y reversibles.

La permanente se deja colocada de forma indefinida en los casos en que la enfermedad periodontal ha avanzado y el diente, aunque conservable, ya no recupera por sí solo la firmeza inicial.

Férula de descarga para el bruxismo

Si el origen es el bruxismo, hay que proteger el diente de la fuerza que lo está aflojando.

La férula de descarga es un protector que se coloca de noche, relaja la mandíbula y amortigua la presión de apretar y rechinar. Frena el desgaste y evita que la movilidad vaya a más.

Ajuste de la mordida y ortodoncia

Cuando la pieza se afloja por una maloclusión, el tratamiento pasa por reequilibrar las fuerzas.

A veces basta con un ajuste oclusal, que retoca puntos concretos del diente para repartir mejor la presión. En otros casos hace falta ortodoncia para recolocar las piezas en su sitio y corregir la sobrecarga de raíz.

Endodoncia

Si el nervio del diente se ha visto afectado, por ejemplo, tras un traumatismo o una infección, la endodoncia (lo que se conoce como matar el nervio) retira el tejido dañado y limpia el interior de la raíz. Conserva el diente y elimina el foco que estaba comprometiendo su estabilidad.

Extracción e implante dental

La extracción es siempre el último recurso. Solo se plantea cuando la pieza tiene tanta movilidad y tan poco soporte que no se puede salvar.

En ese caso, la mejor forma de reponerla es un implante dental, una raíz artificial de titanio que se integra en el hueso y sobre la que se coloca una corona a medida. Así, se recupera la función, la estética y, al sustituir la raíz, frena la pérdida ósea de la zona.

Preguntas frecuentes sobre la movilidad dental


¿Es normal tener un diente flojo si llevo ortodoncia?

Sí. Que se te mueva un diente con la ortodoncia es esperable y forma parte del proceso. El aparato desplaza las piezas a su nueva posición, y mientras el hueso se reorganiza alrededor, los dientes se notan algo flojos de forma temporal.

Esa movilidad desaparece cuando termina el tratamiento y los dientes se estabilizan en su sitio. Si la notas excesiva o te preocupa, coméntalo en tu próxima revisión.

¿Se puede pegar un diente que se mueve?

No de la forma en que suena. Un diente que se mueve no se pega con un adhesivo, pero sí se puede estabilizar.

Cuando la pieza está floja por un golpe o por una movilidad leve, se recurre a la ferulización. Se une a los dientes vecinos con una férula para que quede sujeta mientras se recupera. Es un tratamiento que solo realiza el dentista, nunca algo que debas intentar en casa.

¿Existen remedios caseros para dientes que se mueven?

No hay ningún remedio casero que fije un diente que se mueve.

Enjuagues, pastas o trucos que circulan por internet no actúan sobre la causa real, que casi siempre es la pérdida de soporte por inflamación, un golpe o el bruxismo.

Lo único que ayuda en casa es una higiene suave y cuidadosa y evitar forzar la pieza, pero eso no sustituye al tratamiento. Cuanto antes te vea el especialista, más opciones hay de salvar el diente.

Si una muela se mueve, ¿hay que extraerla?

No siempre. Que una muela se mueva no condena la pieza a la extracción. Si el hueso conserva soporte suficiente, se trata la causa (limpieza profunda, férula, ajuste de la mordida) y la muela suele recuperar estabilidad.

La extracción solo se plantea cuando la movilidad es muy avanzada y no queda hueso que la sujete. Esa decisión la toma el dentista tras el estudio, nunca por adelantado.

¿Cómo fortalecer un diente que se mueve por un golpe?

Tras un golpe, lo primero es no tocar la pieza, masticar por el otro lado y acudir al dentista lo antes posible. El propio diente puede volver a fijarse solo si el ligamento no se ha dañado del todo, y la ferulización ayuda a estabilizarlo durante ese tiempo.

Si el nervio se ha visto afectado, puede hacer falta una endodoncia para conservarlo. No existe ninguna forma de fortalecerlo en casa. La recuperación depende de tratar la lesión a tiempo.

¿Se te mueve un diente? No esperes a que se agrave

Un diente que se mueve casi nunca es un caso perdido, pero el tiempo juega en contra. Cuanto antes se valore la causa, más sencillo es el tratamiento y más fácil resulta conservar la pieza con su propia raíz.

Si lo notas, no fuerces el diente ni esperes a ver si se arregla solo. Una revisión a tiempo puede ser la diferencia entre estabilizar la pieza o tener que reponerla.

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Dr. Pablo Rial Serodio

El doctor Pablo Rial (n.º de colegiado 1907), es el Director Médico de Clínica Dental Den en Barcelona y de COI Clínica Dental Granollers. El doctor Pablo Rial Serodio cuenta con más de 30 años de experiencia, es miembro de la Sociedad Española de Ortodoncia y se ha especializado en Rehabilitación Oral e implantología Dental. Es diplomado en Oclusión Funcional por la Fundación Roth – Williams International y diplomado en Ortodoncia por la Fundación Internacional Gnathos. Además, posee un Postgrado en Bioestética por el Orthognathic Bioesthetic Institute, un título superior para dirigir instalaciones de Radiodiagnóstico (UTPR) y un Máster en Dirección de Servicios Integrados de Salud por ESADE Business School.

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