Atrición dental ¿qué es y cómo se trata?

Clínicas Den - Atrición dental ¿qué es y cómo se trata?

Con los años, todos los dientes pierden algo de esmalte. Es un proceso natural y lento, cuyo ritmo varía de una persona a otra. El problema llega cuando el roce entre los dientes de arriba y los de abajo acelera ese desgaste, casi siempre por apretar o rechinar. En ese punto, la atrición dental deja de ser algo normal.

Como apenas molesta al principio, muchas personas la descubren cuando ya han perdido parte del esmalte.

Te explicamos en qué consiste, qué tipos hay, cómo reconocer sus síntomas y qué tratamiento necesitas según el grado de desgaste.

¿Qué es la atrición dental?


La atrición dental es la pérdida de estructura del diente provocada por el contacto directo entre unos dientes y otros, sin que intervenga ningún objeto ni sustancia externa. Forma parte de los cuatro tipos de desgaste dental, junto con la erosión, la abrasión y la abfracción.

Si ese roce es intenso y se repite durante meses o años, el esmalte se pierde y la dentina (la capa interna, más blanda y amarillenta) queda al descubierto.

Hablamos entonces de atrición severa o desgaste dental avanzado, un problema muy habitual en personas con bruxismo o con una maloclusión dental, que es una mordida en la que los dientes no encajan bien.

El esmalte es el tejido más duro del cuerpo humano, pero cuando se deteriora, no se regenera. Una vez perdido, solo se repone con materiales de restauración.

¿Por qué se produce?

Al masticar, las arcadas ya entran en contacto, aunque durante poco tiempo y con la comida de por medio, que amortigua el choque.

La atrición surge si las superficies se tocan sin alimento entre ellas, con más fuerza o durante más tiempo de lo normal. Estos son los factores más frecuentes:

  • El bruxismo descarga sobre la dentadura una fuerza muy superior a la de la masticación, a menudo durante horas y mientras duermes. Es la causa más habitual de la atrición patológica.
  • Algunos hábitos, como el tabaco, el alcohol en exceso y ciertas drogas estimulantes, aumentan el riesgo de bruxismo. En los fumadores, ese riesgo casi se triplica. Varias de estas sustancias, además, resecan la boca, y mascar tabaco añade un efecto abrasivo sobre el esmalte.
  • La boca seca aumenta la fricción. La saliva lubrica las superficies y amortigua el roce, de modo que, cuando escasea por la edad o por algunos medicamentos, el proceso se acelera.
  • La erosión dental reblandece el esmalte. El reflujo, los alimentos ácidos o las bebidas carbonatadas lo debilitan, y un diente debilitado se desgasta mucho más rápido al rozar con el de enfrente.
  • Una mordida descompensada concentra la carga en unas pocas zonas de la arcada. Si hay contactos prematuros, una mordida borde a borde o una mordida cruzada, los dientes implicados se gastan antes que el resto.
  • La pérdida de muelas obliga al resto de la dentadura a asumir su trabajo, y cada pieza soporta más presión de la que le corresponde.

Diferencias entre atrición, erosión, abrasión y abfracción

Los cuatro tipos de desgaste se confunden con facilidad, porque en todos ellos las piezas se acortan o se vuelven más sensibles. Los distinguen su origen y la huella que dejan.

  • La atrición nace del roce entre las propias piezas. Deja facetas planas y brillantes en los bordes y en las cúspides, que coinciden con las de la arcada contraria al cerrar la boca.
  • La erosión es un desgaste químico, provocado por ácidos. Las superficies se vuelven cóncavas y translúcidas, incluso en zonas sin contacto con la arcada opuesta.
  • La abrasión la causa un agente externo, como un cepillado demasiado enérgico o la costumbre de morder objetos. Suele dejar muescas en la cara externa, cerca de la encía.
  • La abfracción se atribuye al exceso de presión al morder, que dobla el diente por la base. Deja pequeños huecos en forma de cuña junto a la encía.

En la consulta es habitual que un mismo paciente presente dos o más a la vez. Alguien con bruxismo y reflujo, por ejemplo, suma atrición y erosión, y el deterioro progresa mucho más deprisa.

Tipos de atrición dentaria


Según la velocidad del proceso y el daño que provoca, se distinguen dos tipos de atrición.

Atrición fisiológica

La atrición fisiológica aparece con la edad, por el simple hecho de masticar durante décadas.

El esmalte se gasta poco a poco, unas 15 a 30 micras al año según la zona de la boca, aunque el ritmo varía con la mordida y la dieta.

Con el tiempo, las cúspides de las muelas se redondean y los bordes de los incisivos se alisan. A lo largo de la vida, el diente forma dentina secundaria y, cuando nota el desgaste, fabrica además una dentina de refuerzo (la dentina terciaria) que protege la pulpa.

Este tipo de atrición no suele necesitar tratamiento, solo las revisiones habituales.

Atrición patológica

Si una persona de 35 años tiene los incisivos tan gastados como los de alguien de 70, la atrición ha dejado de ser fisiológica.

La atrición patológica es un desgaste más rápido o más extenso de lo que corresponde a la edad. Para identificarla, se valora la pérdida de tejido junto con su evolución y sus efectos sobre la sensibilidad, la función y la estética.

Detrás suele haber varios factores que actúan a la vez, como el bruxismo, una maloclusión o la erosión. Al identificarlos, el especialista valora el riesgo de que el problema siga progresando.

El esmalte resiste bien el roce, pero la dentina, que es más blanda, se gasta con más rapidez. Cuando el desgaste llega a ella, el proceso tiende a acelerarse y pueden aparecer sensibilidad o fracturas, aunque no en todos los casos.

Grados de atrición

Los odontólogos miden la gravedad con escalas como el índice de desgaste dental de Smith y Knight, que valora cada superficie por separado. De forma simplificada, la atrición se clasifica en cuatro grados:

  • En el grado 1, o leve, el esmalte pierde su brillo y sus relieves naturales, pero la dentina sigue cubierta.
  • En el grado 2, o moderado, aparece dentina expuesta en menos de un tercio de la superficie.
  • En el grado 3, o avanzado, la dentina al descubierto ocupa más de un tercio de esa cara.
  • En el grado 4, o severo, el esmalte ha desaparecido por completo de la superficie o el desgaste llega a la pulpa, el tejido que contiene el nervio.

La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) incluso reserva un código propio para la atrición excesiva de los dientes, el K03.0. El grado de desgaste orienta el tratamiento, porque no es lo mismo reponer una fina capa de esmalte que reconstruir media muela.

¿Cuáles son los síntomas de la atrición dental?


En las primeras fases, la atrición apenas da señales. Los síntomas llegan después, y estos son los más frecuentes.

Dientes más cortos y planos

Los incisivos pierden altura y sus bordes se vuelven rectos. Los colmillos, que tienen una punta marcada, se aplanan hasta parecerse a sus vecinos, y las muelas pierden los relieves que ayudan a triturar los alimentos.

Al sonreír se ve menos diente superior y el gesto adquiere un aspecto más envejecido.

Facetas lisas y brillantes

Son el rasgo más característico de la atrición. Sobre los bordes y las cúspides aparecen pequeñas superficies pulidas y de contorno muy definido, que reciben el nombre de facetas de desgaste. 

Si cierras la boca y deslizas la mandíbula hacia un lado, esas facetas coinciden con exactitud con las del diente contrario, porque se han formado al rozar entre sí.

Sensibilidad al frío, al calor o al dulce

Cuando el esmalte desaparece, la dentina queda expuesta. Esta capa está atravesada por miles de canales diminutos que comunican con el nervio, y por eso un sorbo de agua fría o un helado provocan un pinchazo breve e intenso. Es la típica sensibilidad dental que aparece y desaparece en segundos.

Cambios de color y bordes que se astillan

La dentina es más amarilla que el esmalte, así que en el centro de las zonas gastadas aparecen manchas amarillentas o pequeños cráteres. Alrededor, el esmalte que queda se vuelve frágil y se astilla con facilidad. En fases avanzadas, aparecen fisuras y fracturas.

Molestias en la mandíbula, la cabeza o el oído

Si la atrición se debe al bruxismo, la pérdida de esmalte rara vez llega sola. Es frecuente despertarse con la mandíbula cansada o con dolor de cabeza por bruxismo.

La tensión de los músculos y de la articulación temporomandibular se irradia hacia las sienes y el cuello, y a veces provoca dolor de mandíbula y oído.

Cambios en la cara

Si el desgaste es generalizado, a veces la mordida pierde altura. En odontología se habla de pérdida de dimensión vertical, la distancia entre el maxilar y la mandíbula con la boca cerrada.

La parte inferior de la cara se acorta y los labios se ven más finos, de modo que el rostro aparenta más edad.

En los casos de bruxismo antes y después se aprecia bien cómo cambia el rostro al recuperar esa altura.

Tratamiento para la atrición dental


El tratamiento para la atrición dental tiene dos fases.

La primera frena la causa del roce para que el desgaste no avance, y la segunda reconstruye lo que se ha perdido. 

Si solo se restauran los dientes y el bruxismo continúa, las restauraciones nuevas acabarán gastadas o rotas.

Diagnóstico con tecnología digital

Antes de cualquier tratamiento, hay que averiguar la causa y valorar el estado del paciente. Y aquí el diagnóstico y la tecnología son clave por la valiosa información que proporcionan sin molestias para el paciente:

  • El escáner intraoral 3D obtiene en pocos minutos una réplica digital exacta de tu boca, sin moldes ni pastas.
  • El CBCT CS 9600 combina imagen 2D y 3D. Muestra cuánto tejido queda hasta el nervio y en qué estado están las raíces y la articulación.
  • Modjaw 4D registra en tiempo real cómo se mueve tu mandíbula al masticar y al apretar. Con ese registro localizamos los contactos que concentran el roce en unas pocas piezas.
  • Smilecloud analiza imágenes de tu boca con inteligencia artificial y ayuda a detectar los primeros signos de desgaste.

Férula de descarga o de desprogramación

Si el origen es el bruxismo, lo habitual es empezar con una férula. La férula de descarga es una placa rígida hecha a medida que se coloca por la noche. Se interpone entre las dos arcadas y reparte la fuerza, de modo que se desgasta ella en lugar de tu esmalte.

Si hay dolor muscular o articular, o antes de una rehabilitación, el especialista indica una férula de desprogramación. Su función es relajar la musculatura y llevar la mandíbula a una posición estable, que después sirve de referencia para reconstruir la boca.

Ortodoncia

Si el desgaste se concentra en unos pocos dientes porque la mordida no encaja, la ortodoncia corrige la posición de los dientes y reparte las fuerzas entre toda la arcada. En muchos casos, además, crea el espacio necesario para reconstruir las zonas gastadas sin tallar.

El objetivo es que, al cerrar la boca, todos los dientes trabajen a la vez y ninguno soporte un exceso de carga.

Control de la sensibilidad

Mientras se planifica el tratamiento definitivo, la sensibilidad se alivia con barnices de flúor y geles desensibilizantes aplicados en consulta, que sellan los canales de la dentina expuesta. En casa, una pasta específica para dientes sensibles y un cepillo de filamentos suaves completan el efecto.

Restauraciones según el grado de desgaste

Una vez controlada la causa, toca devolver a los dientes su forma y su función. El material y la técnica dependen de cuánto tejido se ha perdido:

  • Cuando el desgaste ya deja dentina a la vista, el composite se adhiere al diente y repone el volumen que falta sin tallar el esmalte sano, o tocándolo lo mínimo.
  • En las muelas con la superficie de masticación muy gastada, las incrustaciones de cerámica o de composite cubren las cúspides y las protegen.
  • En incisivos y colmillos, las carillas de porcelana o de composite devuelven la longitud y la forma de los bordes.
  • En los casos más graves, la corona dental envuelve la pieza entera y la refuerza frente a nuevas fracturas.

Cuando afecta a toda la boca, estas restauraciones se combinan en una rehabilitación oral completa.

Caso real: atrición, fracturas y una sonrisa desproporcionada


Este paciente llegó a Clínicas Den con un desgaste avanzado por atrición. Dos piezas se habían fracturado y no estaba satisfecho con su sonrisa, que mostraba demasiada encía y había perdido proporción.

El tratamiento empezó con una férula de desprogramación para estabilizar la mandíbula y recuperar un movimiento articular correcto.

En paralelo, el equipo planificó un nuevo diseño digital de sonrisa para mejorar las proporciones dentales y corregir la sonrisa gingival con un ajuste de los niveles de encía.

El diseño también buscaba devolver a la mordida la estabilidad que había perdido.

La rehabilitación de toda la arcada superior se completó con coronas de zirconio monolítico maquillado, un material muy resistente a las fuerzas de la masticación y de aspecto natural. El paciente recuperó la función masticatoria y una sonrisa más equilibrada.

Antes boca rehabilitación total superiorDespués rehabilitación total de desgaste de dientes

Preguntas frecuentes


¿Cómo sé que tengo atrición dental?

Algunas señales se detectan en casa. Compara tu sonrisa con fotos de hace cinco o diez años y fíjate en si los dientes de delante se ven más cortos o si los colmillos han perdido la punta. Revisa también tus muelas con buena luz y busca zonas planas y brillantes o manchas amarillentas en la superficie de masticación.

Otras pistas son la mandíbula cargada al despertar o que tu pareja te oiga rechinar por la noche. Aun así, el diagnóstico lo confirma el odontólogo con una exploración y un escaneo de tu boca, que además indica en qué grado está el desgaste.

¿Cuáles son las consecuencias de no tratar esta patología?

La atrición no se detiene sola y, una vez alcanza la dentina, tiende a avanzar más deprisa. A partir de ahí aumentan la sensibilidad y el riesgo de fracturas, y si el desgaste llega al nervio, hará falta una endodoncia.

En algunos casos, la mordida pierde altura, lo que envejece el rostro y sobrecarga la articulación temporomandibular. También se complica el tratamiento, ya que lo que en un grado leve se resolvía con composite acaba exigiendo coronas o una rehabilitación oral más compleja.

¿Atrición dental y bruxismo es lo mismo?

No. El bruxismo es el hábito de apretar o rechinar los dientes sin estar masticando, de día o de noche. La atrición es una de sus consecuencias, el desgaste físico que deja ese roce en el esmalte.

La relación entre atrición dental y bruxismo es muy estrecha, aunque no siempre van juntos. Hay atrición sin bruxismo, por ejemplo cuando una maloclusión concentra el roce en pocas piezas.

¿Es posible que un niño lo tenga?

Sí, y es bastante frecuente. El esmalte de los dientes de leche es más fino y blando que el de los definitivos, así que el desgaste se nota antes. Además, muchos niños rechinan por la noche en etapas concretas, como el recambio dental o las épocas de estrés, y también cuando hay problemas respiratorios como los ronquidos o unas amígdalas grandes.

En la mayoría de los casos, el hábito desaparece con el crecimiento y basta con vigilarlo en las revisiones. Consulta con el odontopediatra si el desgaste llega a los dientes definitivos o si hay dolor al masticar. Cuando el origen está en la mordida, la ortodoncia infantil corrige el problema mientras los maxilares todavía crecen.

¿Duele?

Mientras el desgaste se limita al esmalte, no. Al principio, el diente se protege con una dentina de refuerzo y el nervio apenas lo percibe. Por eso la atrición pasa inadvertida durante años.

Las molestias llegan con la dentina expuesta, en forma de sensibilidad al frío o al dulce, y con dolor al masticar si el desgaste es profundo o alguna pieza se fractura. Los tratamientos, por su parte, resultan poco molestos. La férula no duele y muchas reconstrucciones con composite se hacen sin anestesia.

¿Puedo perder mis dientes?

Es poco habitual que un diente se pierda solo por desgaste, aunque en los casos severos ocurre. Una fractura que llega a la raíz suele obligar a la extracción y, si la pérdida de tejido alcanza el nervio, aumenta el riesgo de una infección que, sin tratamiento, compromete la pieza.

Además, si a la sobrecarga del bruxismo se suma una enfermedad de las encías, las piezas pierden firmeza con más rapidez. Un diagnóstico precoz evita llegar a ese punto.

Conclusión

Detectada en sus primeros grados, la atrición se frena con el control de la causa, revisiones periódicas y, si hace falta, reconstrucciones sencillas de composite. Un desgaste avanzado, en cambio, suele requerir una rehabilitación más compleja.

Si notas los incisivos más cortos o te despiertas con la mandíbula cargada, una revisión basta para conocer el grado de tu desgaste y su causa.

¿Notas tus dientes más cortos o desgastados?

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Dr. Pablo Rial Serodio

El doctor Pablo Rial (n.º de colegiado 1907), es el Director Médico de Clínica Dental Den en Barcelona y de COI Clínica Dental Granollers. El doctor Pablo Rial Serodio cuenta con más de 30 años de experiencia, es miembro de la Sociedad Española de Ortodoncia y se ha especializado en Rehabilitación Oral e implantología Dental. Es diplomado en Oclusión Funcional por la Fundación Roth – Williams International y diplomado en Ortodoncia por la Fundación Internacional Gnathos. Además, posee un Postgrado en Bioestética por el Orthognathic Bioesthetic Institute, un título superior para dirigir instalaciones de Radiodiagnóstico (UTPR) y un Máster en Dirección de Servicios Integrados de Salud por ESADE Business School.

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